Inferencia: Resaca Electoral

El bombardeo de información que recibió el votante estadounidense, ¿es realmente el clima idóneo que se debe de vivir antes de elegir el puesto más importante del mundo?

En Estados Unidos, la falta de una veda electoral es evidente. Conflicto, cansancio y enfrentamientos son el resultado de una sociedad indiscriminadamente politizada. Lo que contemplamos es un país dividido en bandos opuestos, desentendidos entre unos y otros. Situación intensificada por frentes periodísticos alineados a un paquete ideológico. Pero realmente, ¿es esta una situación donde el votante pueda tomar la mejor decisión?

No es fácil ser elector en estos días tan polarizados. Tener en las manos el voto a favor de un candidato es una acción que debe ser premeditada y reflexionada en silencio. En un mundo utópico las campañas electorales deberían centrarse en las propuestas y argumentos. Y que para esto se logre se necesita tiempo y espacios, básicamente eliminar las distracciones y prejuicios. 

Al ser Estados Unidos tan inmenso, su estrategia política se basa en seducir a las masas. Y para que esto se logre en un país tan heterogéneo, se necesita clarificar los mensajes lo máximo posible, aunque esto los llegue a convertir en simplistas. Pero más importante que simplificar el mensaje es llegar al receptor. Aquí es cuando entra el bombardeo mediático violento.

Hoy la mayoría de los votantes están siendo acosados por tanta información de diferentes orígenes que no permiten el desarrollo sensato de la democracia. Por un lado las redes sociales nos llenan de mensajes de odio y discusiones sin fondo, por otro lado los medios de comunicación nos venden información opaca y al final tenemos dos personajes que sólo avivan la llama de la polarización. En este ambiente es donde vota el elector estadounidense. 

En México tenemos una veda electoral, importante porque otorga un trato humano al votante. Lo deja solo en sí mismo, le permite razonar profundamente su voto, y el fervor que ocasiona la acción política desaparece en el momento que debe desaparecer, cuando se deposita el voto, evitando así conflictos entre partidarios opuestos. Si bien es cierto que con una veda electoral pocas cosas cambian -en cuanto a preferencia electoral- también es cierto que es la manera más humana de tratar a la ciudadanía. Porque las sociedades no se construyen peleando, se construyen deliberando y acordando.

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