Seguridad desde una visión humanista y de recomposición: la apuesta de AMLO

Dos nombres nos dejan claro que la seguridad no puede estar en manos de cualquiera. También, que los “más preparados en la materia” no siempre son los más aptos para puestos que requieren dos valores que no se enseñan en las grandes universidades: honestidad y sensibilidad. Genaro García Luna y Salvador Cienfuegos son claro ejemplo que cierto expertise quedó difuminado con unos dólares.

Hoy, no es un secreto a voces, la seguridad en varias regiones de México se ha desbordado. Las cifras hablan por sí solas: 100 homicidios al día. Desde que el expresidente Felipe Calderón emprendió una guerra contra el narcotráfico, la Caja de Pandora se abrió. No hubo una estrategia de fondo más que salir a matar al enemigo. No importaban las víctimas colaterales. Ahora, el viraje es necesario. Hay que recomponer. Hay que atender desde sus orígenes un problema que siempre queda en buenos proyectos. Y la apuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador es una periodista, con una larga trayectoria en el servicio público, enfocada en la prevención. Sí, una materia que muchos rehúyen porque prefieren caer en el cliché de las “grandes estrategias de seguridad frontal”.

Rosa Icela Rodríguez de 2000 a 2006, cuando López Obrador era Jefe de Gobierno, se enfocó en la atención social en la Secretaría de Seguridad Pública. Su trabajo le devolvió a millones de capitalinos la tranquilidad que les. había sido arrebatada con los regentes coludidos con el crimen. Su tarea la centró en voltear a ver a las colonias y barrios más desfavorecidos. Casi un centenar de coordinadores se metieron a las entonces delegaciones. Buscaban generar un enlace con el gobierno central y poner ojo en la corrupción de mandos policiales para luego erradicarla.

Ahí, la futura titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana entendió que los fines políticos del Estado debían ser factibles, posibles, y realizables. Sobre todo, utilizar los recursos disponibles para lograrlo. Tal vez, desde ahí termine de cuajar la propuesta de orientar buena parte del gasto público se oriente en servicios esenciales: educación, salud y condiciones dignas de vivienda. Luego, llevar programas económicos que detonen polos de desarrollo que han quedado en el olvido. En conclusión, bienestar social.

“Es sabido que la violencia no se puede enfrentar solo y únicamente con una mayor dotación de policía. Es fundamental reconocer su vínculo con el desarrollo social y las políticas de bienestar”: Rosa Icela Rodríguez.

Con Marcelo Ebrard, también en la jefatura de gobierno, se encargó de coordinar el Gabinete de Gobierno y Seguridad Pública. Después, con Miguel Ángel Mancera fue se encargada del área de Equidad para las comunidades.

La tarea de Rosa Icela Rodríguez no será orquestar operativos. Tampoco empuñar un arma. Desde su visión y trinchera, tendrá que recomponer el tejido social. Propiciar bienestar. Propiciar desarrollo. Pero, sobre todo, llevar ese gasto público que ayude a miles de personas a salir del olvido. A tener más opciones que la delincuencia o el crimen organizado.

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