Tinta Libre: ¿Hacia dónde debe virar Morena?

Las recientes elecciones en Coahuila e Hidalgo, así como la elección de Citlalli Hernández como Secretaria General obligan a morena a retomar su esencia original y voltear a ver, nuevamente a la base para dejar atrás las pugnas intestinas. 

Para conformar un partido político, según la Ley General de Partidos Políticos (LGPP), se necesitan celebrar asambleas por lo menos en 20 entidades o en 200 distritos electorales; que en estas asambleas participen 3 mil afiliados por entidad o bien 300 por distrito electoral. Además, se debe constar que en las asambleas no participen organizaciones gremiales. 

Los números anteriores se traducen en militancia. Y si nos vamos más al fondo, en personas con ideales paralelos que buscan un bien o causa común. Así, un partido no es más que la reunión de sueños y deseos en los que se plantea un cambio. Muchas veces de raíz. Otras solamente de formas. 

Movimiento de Regeneración Nacional (morena) surgió con esa visión: ser un partido de ideales. Ser un partido de ideales para los grupos más vulnerables. Un partido que no estuviera a la disposición de mecenazgos ni cacicazgos políticos. Por eso, su gesta primera se dio en el término movimiento. Sin embargo, al alcanzar los requisitos marcados por la ley dio el salto a convertirse en un partido político. 

La única visión de Morena, al menos en ese momento, era ganar la presidencia. Llevar, después de un fraude electoral y luego una campaña llena de dinero sucio, a Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México. El mito fundacional era el entonces candidato y su lucha en favor de los pobres y contra la corrupción. El de hoy, convertirse en un partido. 

Justo ese es el reto que enfrenta hoy morena: comenzar a verse como un partido y no como un movimiento. Las recientes elecciones en Hidalgo y Coahuila les dieron la primera llamada de atención. Con la renovación de la dirigencia aún en curso (falta por definir al presidente) se pudo ver la serie de fracturas internas que hay al interior de un partido que, al menos por estatutos, busca que en la política se crezca de manera orgánica. 

Punto de partida 

La elección como Secretaria General de Citlalli Hernández puede ser el parteaguas de lo que busca morena: dejar de ver a los jóvenes como el futuro de la política, y de México, para comenzar a entenderlos desde su realidad. Hoy, los jóvenes mexicanos, o buena parte de ellos, han caído en la apatía. Han decidido mantenerse ajenos a las decisiones. Su participación se ha centrado en entrar a la fuerza productiva, ya sea de la Iniciativa Privada o del Gobierno y dejar ideologías, preceptos, incluso sueños, en un tintero burócrata o empresarial. 

Sin embargo, de a poco en México los espacios, las tribunas y las arenas se han ido poblando de nuevas caras. Nuevas visiones. Las juventudes han comenzado a militar y engrosar los cuadros políticos. Muchos de ellos estaban en la orfandad. Carecían de un líder moral al cual unirse. Pero la llegada del movimiento de López Obrador vino a traer una esperanza. Además del cambio, millones de jóvenes entendieron la razón de la política. Caminar. Escuchar. Debatir. Entrar en la diatriba sobre lo que necesita (y no) el país. 

Las risas. El intercambio de ideas. De rescatar esa utopía de justicia, libertad, fraternidad e igualdad que tanto miedo ha causado en la ultraderecha del mundo ha encontrado un eco que cada vez se ve con mejores bríos. Así, morena, su militancia joven y sus simpatizantes parecen estar encontrando un nuevo camino para tirar caciques, viejas ideas y peores usanzas. 

Hoy, los jóvenes que militan y simpatizan con morena tienen una aliada que, en una oportunidad histórica, tiene en sus manos cambiar el destino de una buena parte de la izquierda del país. Unirla. Darle voz. Darle voto. Pero, sobre todo, hacerle ver que sus ideales no se quedarán en 280 caracteres o una publicación que tenga miles de likes. A raíz de lo sucedido en Coahuila e Hidalgo, esta joven izquierda tiene una encomienda: llevar a morena a centrarse en su estrategia original y fundacional. 

Morena necesita volver al trabajo de base que lo acercó a la ciudadanía. Ir casa por casa. A ras de suelo sentir, oler, escuchar y entender a sus pares. Pero, sobre todo, abrir las candidaturas a perfiles vírgenes. Perfiles que cumplan con la máxima que requiere el país: primero los pobres. Pero también, primero los ideales colectivos antes que los personales. 

La política en México necesita entenderse desde otra óptica. Entender que el glamour en ella no está en las grandes negociaciones al margen de la ley. También, que la verdadera esencia de la política no está en los cubículos ni en la amplia literatura. 

Se debe entender que la esencia de la política está en el diálogo propositivo que se pueda establecer con la ciudadanía. Pero más allá de promesas demagógicas. En su lugar, debe pensarse en un intercambio de ideas que ayuden a entender el bien común y edificar planes de acción con metas, objetivos y tácticos con fecha de caducidad. 

Deja un comentario