El aborto como un derecho: beneficios y avances en materia de derechos humanos si se despenaliza el aborto en México

Garantizar el acceso al aborto legal, seguro y gratuito implicaría un avance histórico en los derechos humanos de las mujeres en nuestro país. 

Nuestra salud y nuestras vidas ya no estarían en manos de otras personas, no estarían condicionadas por el estado en el que residimos, en el nivel socioeconómico, ni en el contexto socio-geográfico en el que nos encontramos. Las maternidades, siendo decisiones tan importantes en la vida de las mujeres, serían más libres, serían idealmente deseadas y elegidas. Si se aprobara una legislación en esta materia a nivel federal, literalmente beneficiaría la vida de miles y miles de mujeres; cuántas adolescentes podrían continuar con sus estudios, podrían continuar con sus proyectos de vida, podrían vivir en condiciones más dignas… Despenalizar el aborto implicaría reconocer el derecho de las mujeres a la autonomía de decidir sobre nuestros propios cuerpos y nuestras vidas, lo cual incide directamente en la lucha por lograr la igualdad de género. Quisiera destacar también que la despenalización implicaría garantizar un servicio de salud pública esencial, que contribuiría igual a la reducción de abortos en condiciones peligrosas, de muertes maternas, de muertes neonatales, entre otras problemáticas de salud vigentes. 

Despenalizar el aborto significaría que el Estado estaría cumpliendo con los compromisos internacionales que tiene en materia de derechos humanos ya que estaría reconociendo nuestros derechos humanos, entre ellos, el derecho a la salud, a decidir el número de hijos o hijas y su esparcimiento, a la igualdad y no discriminación, a vivir una vida libre de violencia, a la prohibición de la tortura, entre varios otros que están enmarcados en el derecho convencional y en el constitucional. Cuando se garantiza el acceso a que las mujeres puedan tomar decisiones autónomas respecto al aborto, se garantiza una amplia gama de derechos humanos.  

México estaría mostrando una congruencia global, pero también nacional, ya que recordemos que, con la reforma constitucional del 2011, los tratados internacionales que ha ratificado México son parte del catálogo de derechos que deberíamos gozar todas las personas ciudadanas; además de que también hay normas jurídicas nacionales de gran relevancia que protegen dichos derechos. A nivel federal, tenemos principalmente la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, nuestra ley suprema; pero también tenemos otros instrumentos como la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y la Ley General de Víctimas. Adicionalmente, cabe destacar que existe jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que se ha pronunciado a favor del acceso al aborto por las causales de violación y salud.

Por otra parte, a nivel internacional, contamos con instrumentos como la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer (la CEDAW por sus siglas en inglés), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Asimismo, estaría respondiendo a las opiniones y recomendaciones de organismos internacionales, entre ellos el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y el Comité encargado de la vigilancia de la CEDAW, entre otros, que se han pronunciado a favor de la legalización y la despenalización del aborto señalando el aborto como un derecho desde una variedad de aristas.

En este sentido, al influir directamente en la promoción, defensa y garantía de los derechos humanos, la despenalización del aborto también contribuiría a la vida democrática de México porque un Estado democrático sustenta su legitimidad en el reconocimiento y en la vigencia efectiva de los derechos humanos. Y en este caso, México sí se denomina como un Estado democrático, por lo que tiene la obligación de proteger los derechos humanos de todas y todos para mostrar ser el modelo de estado que proclama ser. Losderechos humanos tienen una relación de reciprocidad con el sistema democrático; e idealmente deberían estar colocados justo en el corazón de la democracia, y desafortunadamente no siempre ha sido así. Con la despenalización del aborto, el Estado estaría atendiendo a las necesidades de una población que representa a más de la mitad del país y estaría reconociendo una lucha histórica de un movimiento social y político que se cimentó desde hace décadas. 

En pocas palabras, los beneficios de la despenalización son incontables desde una perspectiva de género, desde los derechos humanos, desde un enfoque interseccional y desde una mirada social. Somos seres autónomas con la capacidad de tomar las decisiones que afectan nuestros cuerpos y nuestras vidas. Los derechos no deberían consultarse ni discutirse, deben garantizarse. Y es por ello, que seguiremos enfatizando que el aborto legal, seguro y gratuito es un derecho; es un tema de salud pública que el Estado debe de atender para proteger la salud y la vida de las mujeres de este país. 

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