¡Gracias, Bernie!

El pasado miércoles 8 de abril, el político estadounidense Bernie Sanders renunció a la contienda para convertirse en el candidato del Partido Demócrata a la presidencia del país de las barras y las estrellas.

Luego de haber superado al multimillonario Michael Bloomberg, a la polémica Elizabeth Warren y al centrista Pete Buttigieg, la disputa interna para competir en las urnas contra el presidente Donald Trump se definía entre Sanders y Joe Biden, quien fungió como vicepresidente durante los ocho años que duró la administración del “deportador en Jefe” Barack Obama, y que con este repentino movimiento, se convierte en el rival definitivo de Trump en la boleta electoral.

¿Pero quién es Bernie Sanders? ¿Es, como Bloomberg afirmó, “el más conocido socialista en el país”? ¿Esto qué implica?

Carlos Hernández-EchevarríaJavier Biosca Azcoiti publicaron una excelente semblanza sobre la vida y trayectoria de este personaje. A continuación, los puntos más relevantes.

Lección de toda la vida: La política importa

“Un tipo llamado Adolf Hitler ganó una elección en 1932. Él ganó una elección, y 50 millones de personas murieron como resultado de esa elección en la Segunda Guerra Mundial, incluyendo a 6 millones de judíos. Lo que aprendí desde muy pequeño es que la política es, de hecho, muy importante”

Tal como nos introducen los autores, “el viaje de Sanders comienza en un pequeño apartamento de Brooklyn”. Hijo de un migrante judío de Polonia que se dedicaba a vender pinturas y hermano menor de Larry Sanders, quien a pesar de haber nacido en Estados Unidos, hoy se desempeña como portavoz del Partido Verde de Reino Unido en materia de sanidad y atención social.

            Desde muy joven, apuntaba a la política como su destino. En su adolescencia, durante la década de 1950 se postula como delegado de su clase, sufriendo la que sería la primera de muchas derrotas. Porque efectivamente, a lo largo de su vida Sanders perdió muchas elecciones, pero esas derrotas solo lo fortalecieron a él y a sus ideales, los cuales adquirió en su juventud y han sido prácticamente los mismos durante 40 años de carrera política. Pero todo comenzó en el Instituto James Madison de Brooklyn, donde escucha por primera vez del líder socialista Eugene Debs, quien más tarde se convertiría en su referente a lo largo de su carrera política.

Activismo estudiantil

         En la década de 1960, asistió a la Universidad de Chicago, donde formó parte de iniciativas estudiantiles como el Congreso de Igualdad Racial, desde donde se opuso activamente a la segregación racial que existía en el sistema universitario, lo que incluso le valió ser arrestado. Aunque no fue la única causa que defendió. Llegó a publicar en el periódico estudiantil un manifiesto en contra de las normas de residencia impuestas por las autoridades universitarias con el fin de evitar las relaciones sexuales entre alumnos. Un joven Sanders respondió:

“En mi opinión, la directiva de esta universidad está igual de cualificada para legislar sobre sexo como para curar huesos rotos. Si no les gusta el sexo o si piensan que es sucio, inmoral o malvado, peor para ellos”

Durante esta etapa también protestó en contra de la Guerra de Vietnam y solicitó la objeción de conciencia. La férrea oposición de Sanders a la forma en que su país se ha conducido históricamente en el exterior, constituiría en el futuro una de las más notables características de su perfil como político.

            En 1963, Sanders se traslada a Israel, donde pasa varios meses viviendo en una comuna socialista. Se detalla, con base en el periódico israelí Haaretz, que “vivió en el kibutz Sha’ar Ha’amakin, asociado al movimiento juvenil socialista Hashomer Hatzair”. En 2016, el presidente del kibutz, Yair Merom, detalló a The Times of Israel el estilo de vida en la comunidad:

“Vivían en casas idénticas. No había salario, todo el mundo recibía según sus necesidades. El kibutz proporcionaba todo: comida, alojamiento, educación y sanidad”

A finales de la década, se instala en el estado de Vermont, donde se gana la vida como carpintero, escribiendo artículos y fabricando material didáctico que vende a los colegios. Entre dicho material se encontraba un documental de bajo presupuesto que realizó en honor a Eugene Debs, el cual puedes ver aquí.

            Allí también se vincula al modesto partido político Liberty Union, que en 1971 lo postula para obtener un lugar en el Senado, obteniendo solo el 2% de los votos. Al año siguiente, se presenta como candidato a gobernador y obtiene el 1% de los votos. Vuelve a postularse al Senado y vuelve a perder. La tendencia sería la misma hasta 1981, cuando animado por sus amigos, busca convertirse en alcalde de Burlington, ciudad donde el dominio del Partido Demócrata era tal, que el Partido Republicano ni siquiera se molestaba en presentar candidatos. Con una diferencia de tan solo 10 votos, Bernie Sanders gana la elección.

“Sin embargo, el Partido Demócrata no se lo pondría nada fácil. Sanders era alcalde, pero la mayoría de los concejales eran demócratas contrarios a este socialista radical en plena Guerra Fría. En palabras de Sanders, intentaban sabotearle.”

Un alcalde fuera de lo común

            A la oposición de los concejales, el alcalde Sanders respondió aliándose con asociaciones vecinales, estableciendo lo que él consideró como “un gobierno paralelo”. Esta sería solo una muestra de que Sanders no era cualquier alcalde. Convencido de la existencia de grandes medios de comunicación corruptos que se han dedicado a desinformar a la población, crea en la televisión pública un programa llamado Bernie speaks with the community, por su traducción al español, “Bernie habla con la comunidad”, en el que se acercaba a los habitantes de Burlington y les preguntaba sobre sus problemas.

            Como se aprecia en un fragmento de su programa, Sanders no es el único estadounidense que duda respecto a la narrativa que los grandes medios presentan a la sociedad en torno a la política exterior de su gobierno y que muestra a Washington como el gran defensor de la libertad en el mundo. En los años siguientes Bernie Sanders seguiría cuestionando lo que los grandes medios dicen y callan, como en el siguiente vídeo que data del año 2003, en el cual resume en qué consiste la doctrina Monroe y relata el golpe de Estado en contra del gobierno de Salvador Allende en Chile, orquestado en 1973 por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense, con la colaboración del militar Augusto Pinochet:

“Estoy muy preocupado por los medios de hoy y el grado en que unas pocas corporaciones controlan lo que vemos, escuchamos y leemos.”

            Al igual que él, todos deberíamos cuestionar la versión que desde allá nos ofrecen de los hechos, pues las intervenciones estadounidenses en varios países, la mayoría en América Latina, se han intentado justificar argumentando que se actuó en pro de la liberación y democratización de pueblos que se encontraban oprimidos por regímenes autoritarios. Puras mentiras.

            Los señalamientos arbitrarios hechos desde la Casa Blanca contra los gobiernos de estos países no evitaron que en 1985 Sanders realizara el primero de tres viajes como alcalde, siendo Nicaragua su primer destino y reuniéndose con el presidente Daniel Ortega, en el marco del sexto aniversario de la Revolución sandinista. En 1988, el recién casado alcalde Sanders parte rumbo a su luna de miel en la Unión Soviética, en un viaje en que también busca hermanar Burlington con la ciudad de Yaroslavl. Al regresar da una conferencia de prensa en la que se dice impresionado por el sistema de transporte público de la ciudad de Moscú, así como sus programas gubernamentales destinados a la juventud y a la promoción cultural, los cuales en su opinión, iban “mucho más allá” de lo que se hacía en su país. No obstante, afirmó que mucha gente con la que conversó allá reconoció que su gobierno no era democrático.

            En 1989, quedándole un mes como alcalde realiza el tercer y último viaje, esta vez a Cuba, asegurando antes de partir que “con (Fidel) Castro se ha hecho un enorme progreso en la mejora de las vidas de la gente pobre”, pero afirmando también la existencia de “grandes deficiencias” con respecto a los derechos democráticos.

Después de Burlington

         En 1991 se postula como candidato independiente a la Cámara de Representantes, siendo hasta 2007 el congresista independiente con mayor tiempo en servicio. Ese mismo año se convierte en senador por Vermont, también de carácter independiente. Sanders era crítico del Partido Demócrata, incluso escribió en el libro Bernie Sanders: outsider in the White House (1997), lo siguiente:

“Si por casualidad ganase la nominación demócrata, la rechazaría de manera respetuosa. Soy un independiente y estoy orgulloso de ello”

Pero como indicaron los autores al final de la semblanza, para ganar la presidencia se volvía necesario contar con el apoyo de uno de los dos grandes partidos del país, el más cercano a sus ideales resulta ser el -al menos en teoría- progresista Partido Demócrata, del cual buscó ser candidato allá en 2016, siendo derrotado en las elecciones primarias a manos de Hillary Clinton, exsecretaria de Estado en la administración Obama, quien a su vez fue derrotada por Trump.

            En 2020, en medio de una crisis derivada de la pandemia de coronavirus, abandona una campaña que superó a la anterior y que fue particularmente exitosa entre la juventud americana, los habitantes hispanos y las mujeres. El único grupo de edad en el que no resaltó como favorito, fue el de los mayores de 65 años.

            Vale la pena destacar un fragmento de uno de sus discursos en 2019, en el que invitaba a luchar por la otra persona. De eso se trata el socialismo, de eso se trata ser de izquierda:

“¿Estás dispuesto a pelear por esa persona a la que ni siquiera conoces, tanto como estás dispuesto a luchar por ti mismo?… ¿Estás dispuesto a pelear por jóvenes estudiantes endeudados, incluso si tú no lo estás? ¿Estás dispuesto a pelear para asegurar que todo americano tenga acceso a servicios de salud como un derecho humano, incluso si tú tienes acceso a buenos servicios de salud? ¿Estás dispuesto a pelear por tus vecinos inmigrantes asustados, incluso si tú eres nativo?”

El año pasado fue cuestionado por el periodista mexicano Jorge Ramos respecto a la polémica salida del poder del presidente de Bolivia, Evo Morales, y de nueva cuenta Sanders cuestionó la narrativa predominante en su país sobre los gobernantes latinoamericanos cuyas acciones van en contra de los intereses de Washington. Entendió mejor que muchos, que el embate contra el primer presidente indígena del Estado Plurinacional de Bolivia sí fue un golpe de Estado, y no hay otra manera de llamarlo:

¿El AMLO gringo?

            El académico mexicano John Ackerman, quien nació y creció en los Estados Unidos, ha comparado a Sanders con el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, ¿por qué se hace tal comparación y qué tan pertinente es?

Encontramos en ambos similitudes que van más allá de su edad y del hecho de que Sanders felicitara a López Obrador en sus redes sociales tras el triunfo del mexicano en las elecciones de 2018, pues para llegar a la cumbre de sus respectivas trayectorias, ambos se enfrentaron a más de una derrota electoral, a las que respondieron volviéndose a postular. Asimismo, ambos han promovido a través de sus respectivos cargos una agenda orientada a las clases populares, lo que les ha valido el rechazo de grupos de poder económico que los tachan de radicales en un sentido despectivo. El rechazo de Sanders a una política exterior intervencionista por parte de su país también puede equipararse a la defensa de López Obrador de la doctrina Estrada y el derecho de los pueblos a la libre autodeterminación.

Pero las diferencias las encontramos al analizar detenidamente sus ideas. Mientras Sanders se dice partidario del socialismo democrático, López Obrador nunca se ha considerado a sí mismo un socialista. En palabras de uno de sus críticos, Leo Zuckermann, «le da miedo declararse como socialista porque esto seguramente asustaría a parte del electorado y, por supuesto, al vecino del norte». Y si bien su partido, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) es catalogado como un partido de izquierda, en su gobierno se han llevado a cabo algunas políticas semejantes a las de un gobierno de derecha, de acuerdo con el maestro David Fernández Dávalos, rector de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

¿Entonces Sanders es más izquierdista que AMLO?

No del todo. Si bien AMLO ha evitado llamarse socialista, Sanders en su momento también quiso tomar Susana Distancia y evitar que se le relacionara con gobiernos polémicos como el de Nicolás Maduro en Venezuela, presentando su propuesta como una forma de socialismo que se caracteriza por ser no tan radical, conocida como socialismo democrático o socialdemocracia, similar, según él, al que rige en naciones europeas como Dinamarca, y que dicho sea de paso, atraviesa por una crisis en dicho continente:

«Podría decirse que el gran antecedente de la crisis de la socialdemocracia fue la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1991, pues desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945 el gran objetivo de esta ideología fue contener la «amenaza roja», esto a través de una propuesta que buscaba mantener un equilibrio entre la justicia social y el libre mercado. Por lo que la socialdemocracia se vio en la tarea de renovarse, y esta renovación llegó a finales de los noventa e inicios de los dos mil a través de la llamada «Tercera Vía». «

Al día de hoy existe otra diferencia importante: López Obrador se encuentra en su segundo año como presidente de México, y a Sanders ya no lo pudimos ver en acción…

La lucha continúa…

            No logró convertirse en candidato presidencial, pero en mi opinión, Bernie Sanders ha dado inicio a un movimiento que llegó a los Estados Unidos para quedarse, el movimiento por el socialismo en uno de los bastiones del sistema capitalista. Se trata de un país que en la segunda mitad del siglo XX se dedicó a imponer el capitalismo en su fase neoliberal, a lo largo y ancho de su patio trasero, América Latina.

Por eso lo que pasa y lo que podría pasar en Estados Unidos debe importarnos. Podría decirse que me estoy inmiscuyendo en los asuntos internos del vecino del norte, pero hablamos de alguien que dejó huella por siempre luchar por un cambio radical en un gobierno que siempre se ha metido en nuestros asuntos y nos impide progresar. Yo diría que es justo.

Bernie Sanders representaba la posibilidad de un cambio de raíz en una nación cuyo gobierno se ha empeñado históricamente en truncar las mismas posibilidades que se les presentan a los pueblos latinoamericanos, ¿el cambio habría sido realidad para ellos, y para nosotros también?

Nunca lo sabremos. Todo lo demás es especulación.

Lo que sí me atrevo a asegurar el día de hoy, es que la batuta del movimiento pasa a manos de una excelente sucesora: la joven congresista Alexandria Ocasio-Cortez.

“El tenso encontronazo entre la congresista Alexandria Ocasio-Cortez y el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, ha traspasado la información política para colarse entre las conversaciones ‘millennials’ en redes sociales. Tiene su lógica teniendo en cuenta que él es el empresario joven más poderoso del mundo. Y ella, una de las políticas con más proyección de Estados Unidos. Todo ocurrió en una sesión que en principio era para analizar el lanzamiento de Libra, el proyecto de criptomoneda de Facebook, pero acabó siendo un duro cuestionario sobre otros muchos aspectos preocupantes de la red social.”

¿Qué opinas tú?

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