La ruta del Chupacabras

Se lo decimos con todas sus palabras, ya no le haga caso a Hugo López-Gatell“ era la frase lapidaria y golpista que el conductor de espacio informativo nocturno de TV Azteca, Javier Alatorre, transmitía a millones de mexicanos el pasado 17 de abril.

El hecho, por sí solo, fue una bomba mediática de incalculable tamaño político y social que enardeció a los siempre ávidos de polémica usuarios de redes sociales por la magnitud de la frase. Era incuestionable (o al menos eso parecía) que algo dentro de la coyuntura histórica que atraviesa el país se hubiera roto para siempre.

“La televisora favorita” de la actual administración, encabezada por “el empresario favorito” del presidente Andrés Manuel López Obrador se atrevió a hacer algo que ni sus más acérrimos adversarios, hasta el momento, habían siquiera intentado realizar: un llamado nacional para ignorar las recomendaciones de salud, higiene y sana distancia que diariamente el Dr. Hugo López-Gatell se ha encargado de informar.

Javier Alatorre, sin ningún tipo de mesura o reserva, explícitamente incitó a la población del país a ignorar por completo las recomendaciones de los expertos, bajo el supuesto argumento de que las cifras presentadas por el Gobierno de México son falsas. Sobra decir que la irresponsabilidad de tal “invitación” es absoluta e incuestionable, sin embargo, la pregunta correcta a esta situación es: ¿Por qué?, ¿Por qué un conductor de televisión puede decir a nivel nacional que “sus cifras y sus conferencias ya se volvieron irrelevantes” sin ningún tipo de castigo?

Lo anterior se agudiza al conocer la respuesta de la (supuesta) parte agraviada, encabezada por el presidente López Obrador, de quien se esperaba (por los menos la mayoría así lo pedía) un respuesta enérgica y contundente.

La contestación del mandatario se dio a través de un video publicado en sus diferentes redes sociales en el que señala: “Se equivocó mi amigo Javier Alatorre (…) no está bien llamar a no hacerle caso al doctor Hugo López-Gatell, él es una autoridad” (Ver AMLO respalda a López-Gatell; “se equivocó mi amigo Javier Alatorre”, dice en Proceso).

Dentro de este contexto, llama la atención que el mismo Jefe de Estado que afirma sin tapujos que “no lee El Universal ni Reforma”[1] minimice el “periodismo sicario” de TV Azteca. Y digo minimizar porque, en situaciones de otra índole, se ha exhibido y fusilado en el paredón popular a diversos opinadores y medios de comunicaciones (a quienes no defiendo).

Durante las horas de polémica, tuve un intercambio de ideas y posturas a través de Twitter con mis colegas y amigos de quienes diferí de la óptica con la que analizaban la situación; sin embargo, quiero rescatar sus puntos de vista:

Sería un absurdo declararle la guerra a Azteca en un momento tan delicado como el actual pues sería gastar energía en un tema que no es primordial. Considerando, además, que “hay enemigos más importantes”. -Rafael Gyves.

A su vez, Josafat Arrieta sostiene que:

La situación no era propicia para un enfrentamiento tan directo aunque lee hubiese gustado “ver una respuesta más firme”.

¿Andrés Manuel López Obrador decidió evitar una batalla frontal contra uno de los empresarios más poderosos del país a fin de concentrar esfuerzos en evitar que la actual crisis sanitaria se convierta en una catástrofe? Como diría Osvaldo Jaimes, en su artículo Descifrando a Andrés Manuel, el presidente es un político a la antigua, un político hecho hasta la raíz, con múltiples facetas y que no es fácil de descifrar, por ello sería aventurado de mi parte tratar de dar una respuesta a la interrogante anterior.

Sólo el líder del obradorismo sabrá si esta jugada le traerá beneficios a la llamada “Cuarta Transformación” y no es uno más de los oscuros tratos que se tenían con la élite del país.


[1]Ver No leo editorial del Reforma ni de El Universal, menos al Financial Times en aristeguinoticias

Deja un comentario