Coronavirus y excepción

Lo que inició como una epidemia de coronavirus en la ciudad de Wuhan en la República Popular China, se convirtió en una pandemia que puso en jaque al mundo entero. La vida a nivel mundial se detuvo y la supervivencia de la especie humana fue puesta a prueba. Las últimas cifras de acuerdo con el diario español El país, reportan alrededor de 2,4 millones de personas contagiadas y más de 168.000 defunciones a nivel mundial (https://elpais.com/sociedad/2020-04-20/ultima-hora-del-coronavirus-en-espana-y-el mundo-en-directo.html). En palabras de Joschka Fischer (excanciller alemán)  ՙՙLa pandemia del Covid-19 es la primera crisis del siglo XXI que realmente afecta a toda la humanidad՚՚ (https://www.eleconomista.com.mx/opinion/La-politica-de-la-pandemia-20200402-0019.html).

La vida a nivel mundial se encuentra detenida. Un encabezado del The Economist, lleva por título ՙՙEl planeta tierra se está cerrando՚՚ (Edición del 19/03/20). Siendo realistas, enfrentamos un enemigo sin escrúpulos que día a día pasa factura de los muertos en los diferentes frentes de batalla. Como dice Enrique Quintana (director editorial de El financiero) ՙՙHay quien no entiende que estamos en una guerra contra el virus. Pero guerra, literalmente. No es metáfora՚՚ (https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/enrique-quintana/la-matematica-de-la-pandemia). Lamentablemente este enemigo es invisible y microscópico.

Cuando se pensaba que un estado en excepción era un asunto del pretérito, digno de una dictadura del siglo XX, se pensaba con excesivo optimismo. La actualidad nos demostraba lo contrario. Fuimos testigos de cómo los gobiernos tomaron medidas extremas para detener el brote y no se vieran superados en sus capacidades hospitalarias. Estas medidas transitaron del distanciamiento social al estado de emergencia: uso de la fuerza policial; empleo del ejército para tareas de contingencia y confinamiento obligatorio. Países como China, España, Italia, Francia, Ecuador, Filipinas, fueron algunos ejemplos.

Fue Carl Schmitt, jurista y politólogo alemán de mediados del siglo XX, quien desarrolló el concepto de excepción. Según Gianfranco Pasquino, para Schmitt el orden político se funda en la capacidad de decidir en situaciones de emergencia (Nuevo curso de ciencia Política). Esta capacidad de decisión transparenta la esencia de la autoridad del estado: ՙՙSoberano es quien decide en estado de excepción՚՚ decía el jurista en su libro Teología política.

En el estado de emergencia o estado de excepción, la decisión determina todo poder político. Desde la perspectiva de Lorenzo Córdova Vianello ՙՙSchmitt concibe al derecho como el producto de la capacidad de decisión de quien detenta el poder político՚՚ (Derecho y poder). En definición del propio Schmitt ՙՙLa decisión se separa de la norma jurídica y, si se nos permite la paradoja, la autoridad demuestra que para crear derecho no se necesita tener derecho՚՚.

Con el peligro de la pandemia y sus estragos, el fantasma de la excepción parece cobrar fuerzas. El aspecto de constituir el orden político por medio de la imposición es un regreso de la teoría de Schmitt a la arena política. En estos días de plena emergencia ՙՙSoberano es quien decide en estado de excepción՚՚. La decisión por su parte recae absolutamente en los líderes gubernamentales (asesorados por gabinetes de expertos en salubridad y epidemiología ) y no en el consenso ciudadano. A juicio de David Runciman ՙՙEl coronavirus no ha suspendido la política, ha revelado la naturaleza del poder՚՚ (https://www.theguardian.com/commentisfree/2020/mar/27/coronavirus-politics-lockdown-hobbes?CMP=Share_iOS).

El giro schmittiano que está experimentando el mundo es un hecho. El orden político cambió definitivamente. Como escribió Henry Kissinger, ex secretario de estado de los Estados Unidos, en el Wall Street Journal ՙՙLa realidad es que el mundo nunca será el mismo después del coronavirus՚՚(https://www.wsj.com/articles/the-coronavirus-pandemic-will-forever-alter-the-world-order-11585953005). La pandemia quebrantó la democracia liberal, poniendo al descubierto sus deficiencias políticas y económicas. Con la sociedad en pleno colapsó, el futuro es incierto.

Por el momento, es menester llevar a cabo las precauciones correspondientes para reducir el contagio poblacional, resolver el tema económico con el pleno conocimiento de que la recesión es inminente y retomar paulatinamente el estado de derecho que se suprimió para afrontar la emergencia del coronavirus. Nada asegura llegar a buen puerto, pero al menos el hundimiento estará descartado.

 

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