Coronavirus, excepción y un futuro incierto

Lo que empezó como una epidemia de coronavirus en la ciudad de Wuhan en China se ha convertido con el paso del tiempo en una pandemia que ha puesto en jaque al mundo entero. Las últimas cifras de acuerdo con el diario español El país reportan alrededor de 2,4 millones de personas contagiadas y más de 168.000 defunciones a nivel mundial.[1] En palabras de Joschka Fischer (excanciller alemán)  ՙՙLa pandemia del Covid-19 es la primera crisis del siglo XXI que realmente afecta a toda la humanidad՚՚.[2]

La vida a nivel mundial se encuentra detenida. En opinión de The Economist ՙՙEl planeta tierra se está cerrando՚՚.[3] Siendo realistas enfrentamos un enemigo sin escrúpulos que día a día pasa factura de los muertos en los diferentes frentes de batalla. Como dice Enrique Quintana (director editorial de El financiero) ՙՙHay quien no entiende que estamos en una guerra contra el virus. Pero guerra, literalmente. No es metáfora՚՚.[4] Lamentablemente este enemigo es invisible y microscópico.

Cuando se pensaba que la idea de la excepción era antigua y lejana, digna de los estados totalitarios y dictaduras del siglo XX, se pensaba con excesivo optimismo. La actualidad nos señala lo contrario. Somos testigos de cómo los gobiernos están tomando medidas extremas para detener la infección y no se vean superados en sus medios. Estas medidas han pasado del distanciamiento social al estado de emergencia: uso de la fuerza policial; empleo del ejército para tareas de contingencia y el confinamiento obligatorio. China; España; Italia; Francia; Ecuador; Filipinas, son algunos ejemplos.

Fue Carl Schmitt jurista alemán y politólogo de mediados del siglo XX, quien desarrolló el concepto de excepción. Según Gianfranco Pasquino, para Schmitt el orden político se funda en la capacidad de decidir en situaciones de emergencia.[5] Esta capacidad de decisión transparenta la esencia de la autoridad del estado: ՙՙSoberano es quien decide en estado de excepción՚՚.[6]

En el estado de emergencia o estado de excepción la decisión determina todo poder político. Desde la perspectiva de Lorenzo Córdova Vianello ՙՙSchmitt concibe al derecho como el producto de la capacidad de decisión de quien detenta el poder político՚՚.[7] En definición del propio Schmitt ՙՙLa decisión se separa de la norma jurídica y, si se nos permite la paradoja, la autoridad demuestra que para crear derecho no se necesita tener derecho՚՚.[8]

Con el peligro pandémico haciendo estragos el fantasma de la excepción parece cobrar fuerzas. El aspecto de constituir el orden político por medio de la imposición es un regreso de la teoría de Schmitt a la arena política. En estos días de plena emergencia ՙՙSoberano es quien decide en estado de excepción՚՚ y dicha decisión recae absolutamente en los líderes gubernamentales (asesorados por gabinetes de expertos científicos en salubridad y epidemiología ) y no en el consenso ciudadano. A juicio de David Runciman ՙՙEl coronavirus no ha suspendido la política, ha revelado la naturaleza del poder՚՚.[9]

El giro schmittiano que está experimentando el mundo es un hecho. El orden político ha sufrido un cambio definitivo. Como escribió Henry Kissinger, ex secretario de estado de los Estados Unidos, en el Wall Street Journal ՙՙLa realidad es que el mundo nunca será el mismo después del coronavirus՚՚.[10]

La democracia liberal tal y como la conocemos con su sistema de libre mercado quedó quebrantada. Acechada por los populistas y ahora por la pandemia, el futuro es incierto. El modelo liberal puso al descubierto sus deficiencias, tanto en lo político como en lo económico.  La construcción de uno nuevo posiblemente sea una visión romántica.

Por el momento, lo primero que se tiene que atender es la salud pública (aplanar la curva de contagios a nivel mundial y encontrar una vacuna contra el virus). Segundo, resolver el tema económico, con el pleno conocimiento de que la recesión es inminente, citando a Gerardo Esquivel, subgobernador del Banco de México (Banxico) ՙՙlograr que la caída sea menos drástica՚՚.[11] Tercero, reforzar las instituciones políticas con miras en un pacto mundial. Cuarto, regresar paulatinamente al estado de derecho que se depuso para enfrentar la emergencia.  Nadie nos asegura llegar a buen puerto pero al menos el hundimiento estará descartado.


[1]https://elpais.com/sociedad/2020-04-20/ultima-hora-del-coronavirus-en-espana-y-el-mundo-en-directo.html

[2]https://www.eleconomista.com.mx/opinion/La-politica-de-la-pandemia-20200402-0019.html

[3] Edición del (19/03/20).

[4] https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/enrique-quintana/la-matematica-de-la-pandemia

[5] Pasquino, Gianfranco. 2011. Nuevo curso de ciencia Política. México: Fondo de cultura económica, pág. 13.

[6] Schmitt, Carl. 2009. Teología política. Madrid: Trotta, pág. 13.  

[7] Córdova, Lorenzo. 2010. Derecho y poder. México: Fondo de cultura económica. (versión digital).

[8] Schmitt, C., op. cit., p. 18.

[9] https://www.theguardian.com/commentisfree/2020/mar/27/coronavirus-politics-lockdown-hobbes?CMP=Share_iOS

[10]https://www.wsj.com/articles/the-coronavirus-pandemic-will-forever-alter-the-world-order-11585953005

[11] ՙՙPandemia, confinamiento y crisis: ¿Qué hacer para reducir los costos económicos y sociales?՚՚ en https://threadreaderapp.com/thread/1250955213890035717.html  

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