Quédate en casa (Carta abierta a un opositor)

El virus no entiende de derechas o izquierdas, es absurdo explicar que este virus ni siquiera hará la diferencia entre ricos y pobres. Quédate en casa.

Es 28 de marzo el día en el que escribo estas palabras; desconozco el número de personas a quienes este mensaje llegará y si la meta del mismo será cumplida.

No pienso ni creo que esta cuartilla cambiará la mentalidad de sus lectores ni tampoco considero que habrá un “antes” y “después” durante esta crisis sanitaria a raíz de la publicación de la misma. Es sencillamente y como suele decirse: “aportar mi granito de arena”.

Acaba de concluir la conferencia de prensa del Dr. Hugo López-Gatell Ramírez. ​​​​​​​Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, en la que se ha advertido que estamos ante nuestra “última oportunidad” para evitar un crecimiento acelerado de Covid19 (Ver, Última oportunidad de evitar crecimiento acelerado de Covid-19: López-Gatell; aristeguinoticias) o de lo contrario, los escenarios “apocalípticos” de China o Italia, serán ahora nuestra realidad.

En esta ocasión, no vengo a ofrecer cifras que indudablemente cambiarán para cuando usted lea ésto, ni tampoco vengo a ofrecer una dosis de propaganda oficialista a fin de que usted se convierta en un partidario del gobierno; simplemente le pido que se quede en casa.

Si usted, apreciable lector, cree, supone, considera o sostiene que la presente administración, encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador miente, maquilla, manipula, oculta o modifica datos, está en su derecho legítimo de pensamiento en hacerlo. No seré yo quien le quite a usted sus dogmas o fobias. No es la intención de este escrito.

Le pido que se quede en casa por su salud, por la de su familia, por la de su entorno social; le pido que se quede porque el virus no entiende de derechas o izquierdas, es absurdo explicar que este virus ni siquiera hará la diferencia entre ricos y pobres (el tratamiento sí, pero ese será tema de otro artículo) y mucho menos le preguntará si votó o no por el PAN; si sale de casa, convive con personas y no sigue las recomendaciones, terminará infectado como miles de personas en el mundo.

¿Es tan difícil de comprender? De acuerdo, odia a López Obrador, sígalo odiándolo. ¿No le cree? pues no le crea. ¿Lo acusa de mentir? Bien, es un mentiroso. Ahora que su “verdad” ha sido aceptada, siga las recomendaciones.

¿Que el subsecretario no ha respondido a la altura de la situación? Una vez más, de acuerdo. Créalo. Ni cien páginas bastarían para convencerlo de cambiar de opinión. Ahora que nuevamente su “verdad” ha sido aceptada, siga las recomendaciones.

¿Que deberían implementar medidas más estrictas? Como lo dije anteriormente, de acuerdo. Su “verdad” es aceptada. Ahora, siga las recomendaciones.

Ésto se trata de vidas humanas en peligro; de diabéticos e hipertensos a merced de un virus, de adultos mayores desprotegidos por un voraz e inhumano sistema económico que los ves como un eslabón débil e inservible, se trata de lo único que nos permite expresar nuestras ideas: la salud.

No le pido que se ponga la playera del gobierno, sólo le pido que siga las recomendaciones, por favor, y de paso, no comparta noticias falsas ni alarmistas.

Al final, si no hacemos caso, quienes sólo lo ven como votos y agenda política, no llegarán ni a la elección del 2021. 

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