Voces Del Más Acá: Problemas pequeños que se hacen grandes

DOCTOR MARIO BUNGE SCHREIBER

(1919-2020)

In Memoriam

Los políticos profesionales, así como los instruidos en asuntos de la gobernanza y la administración pública, incluso, quienes se ocupan solo de atender la vida doméstica, saben bien, salvo en los casos de lo inducido por alguna mano negra, que los problemas o conflictos pequeños requieren de soluciones pequeñas para resolverse y así evitar que surja el malestar social e impedir que lo diminuto se convierta hogueras enormes que ya nadie podría apagar.

Algo se puede apreciar recientemente con relación a cuestiones de seguridad pública, porque la gente pacífica y trabajadora está en riesgo de ser agredida y perjudicada en su patrimonio por malvivientes; obviamente, las mujeres, los estudiantes e incluso niños, son los más afectados. Las negligencias y omisiones gubernamentales, junto con la connivencia de ciertas autoridades con la delincuencia, convirtieron en un infierno a varias localidades de nuestro país. En Puebla, por ejemplo, al huachicoleo se le sumó el asalto a trenes, transportes de carga y a los automovilistas que transitan por sus carreteras. Mientras que en la capital poblana y su zona conurbada hay bandas dedicadas al secuestro y robo, ésta ciudad, dónde el costo de la vida y la vivienda son relativamente más bajos que en otras localidades, se ha perdido paulatinamente el atractivo para que jóvenes provenientes de varios puntos del país, y del extranjero, vengan cursar sus estudios superiores.

Por si fuera poco, de un tiempo a la fecha, mujeres y jóvenes, en buena parte, estudiantes de las universidades poblanas, fueron víctimas del hampa regional, lo cual desencadenó en protestas públicas de universitarios y sus familias, que exigieron justicia y que el gobierno estatal frenara a los criminales. Pero ante las respuestas inocuas y las evasivas del Ejecutivo poblano, Luis Miguel Barbosa Huerta, el pasado 5 de marzo tuvo lugar una de los referidos reclamamos en el que alrededor de, según versiones noticiosas, 150 mil personas, en su mayoría estudiantes radicalizados de 80 universidades encabezadas por la BUAP y la UPAEP (antes rivales), marcharon por las calles poblanas y furiosos se dirigieron a la residencia oficial del Gobernador para encararlo, y se pensó que habría violencia si el gobernador se escondía o huía de la muchedumbre por carecer de una propuesta viable que abatiera la casi incontrolable inseguridad pública.

Sin embargo, para asombro de muchos, Barbosa Huerta sí salió de sus aposentos de la Casa Aguayo y se plantó ante quienes encabezaban la megamarcha; luego de escucharlos les hizo una  propuesta que calmó los gritos de los más exaltados y que consistió en la creación de una Fiscalía Especializada de Atención a las Comunidades Universitarias y también que los estudiantes se incorporaran al Consejo Ciudadano de Seguridad del Estado de Puebla y, como le tomaron la palabra, de inmediato se integró una comisión de marchistas para formalizar los compromisos del gobierno. Ahora se está a la espera de que Luis Miguel Barbosa cumpla su palabra; pero está claro que si quiere convertir a la nueva Fiscalía en la carabina de Ambrosio y utilizar de floreros a los estudiantes que se incorporen al Consejo Ciudadano de Seguridad, entonces puede estar seguro de que esta vez sí lo sacarán de la Casa Aguayo, y que lo diminuto acabará por hacerse más grande y peligroso.

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