La mujer en el deporte

Las mujeres luchamos desde diferentes trincheras para erradicar todo tipo de violencia y discriminación. Si bien, se ha avanzado, aún falta muchísimo por construir y deconstruir, pues esta lucha social continuará.

En los últimos días pareciera que paradójicamente ha llegado una ola de violencia en contra de las mujeres, pero esto no es así, ya que lo cierto es que solamente se ha visibilizado radicalmente la realidad en la que hemos vivido desde hace ya varios años.

Esta violencia se manifiesta en diferentes espacios, ya sea en el trabajo, en la escuela, con la pareja e incluso en la familia, pero un foco discriminatorio del que poco se ha hablado es de la violencia que existe hacia las mujeres deportistas. Ser mujer y deportista es un doble reto que hemos enfrentado las mujeres a través del tiempo. Ejemplo de ello fue la estadounidense Katherine Switzer, que en el año 1967 fue la primera mujer en correr un maratón, dónde por cierto, un comisionado de la carrera  trató de  sacarla a empujones, mientras ella gritaba a su entrenador que corría a su lado:

“Tengo que terminar esta carrera porque si no la termino nadie creerá que las mujeres pueden hacer esto, que las mujeres deben estar aquí”.

Como narra en su libro Marathon Woman.

Un año después, en 1968 la mexicana Enriqueta Basilio, fue la primera mujer en la historia en llevar la antorcha que preside a los Juegos Olímpicos hasta el pebetero. Lamentablemente fue señalada por ser mujer y no por ser considerada la mejor atleta de su época. Más tarde, en el año 2000, Soraya Jiménez fue la primera mujer mexicana en ganar un oro en los Juegos Olímpicos, curiosamente en levantamiento de pesas, rompiendo con los estereotipos de ser mujer y practicar un deporte denominado para hombres. Años después, en 2016, la gimnasta Alexa Moreno, tras su participación en los Juegos Olímpicos de Río sufrió una ola de ciberbullying por su complexión, por no cumplir con los estereotipos que según la sociedad debe tener una gimnasta.

Al igual que ellas, muchas mujeres deportistas hemos sufrido algún tipo de violencia que limita nuestro pleno uso, goce y disfrute del deporte como un derecho humano. Como actual deportista de Lucha Olímpica, me he dado cuenta de la violencia que aún sigue existiendo en contra de las mujeres deportistas, muchas veces tan normalizada que no nos damos cuenta de su existencia, pero que existe cuando desde casa se nos impone un deporte “para mujeres”. Existe cuando un equipo varonil recibe mejores incentivos económicos o incluso cuando en los titulares de las noticias deportivas aparecen únicamente hombres. A todo esto únicamente se le puede llamar de una forma: discriminación.

Las mujeres luchamos desde diferentes trincheras para erradicar todo tipo de violencia y discriminación. Si bien, se ha avanzado, aún falta muchísimo por construir y deconstruir, pues esta lucha social continuará.

Hoy reconozco y aplaudo a esas mujeres que practican un deporte por gusto y no por imposición. ¡Aplaudo a esas mujeres que con su ejemplo demuestran que el deporte no es una cuestión de género, sino de actitud!

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