Derecho en coyuntura

La comunidad de la Facultad de Derecho de la UNAM se encuentra en una fuerte coyuntura debido a las acusaciones realizadas tanto a profesores, personal administrativo y estudiantes. Añadiendo la casi cantada reelección del actual Director, situación que enciende la arena política entre docentes. Pero, ¿a qué se debe la fragmentación de la comunidad estudiantil?

Primero, debemos reconocer las condiciones en las que se encuentra la mayor parte de nuestra comunidad y los principios impuestos en clase. Enfocando la primera, nos percatamos que somos un comunidad avasallada por la necesidad de desarrollarse en el ámbito laboral desde muy temprana edad; esto como consecuencia de los bajos salarios y la alta demanda laboral. Misma que evita un ejercicio amplio en asambleas y por ende, pocas propuestas.

Por otra parte, la facultad sigue arrastrando una enorme deuda con su comunidad. Es cierto que actualmente no existen grupos porriles que limiten la participación estudiantil, como el transformado “Grupo Apocalipsis”. Pero las autoridades siguen colgándose de falsos y muy manipulables representantes, elegidos mediante un dudoso proceso de elección vía electrónica. Que lejos de adoptar propuestas y trabajar en ellas con la debida transparencia, solo son vistos cuando la dirección se los demanda.

Ambas situaciones deben ser resueltas. El dignificar la acción política en la Facultad de Derecho es una tarea que debemos atender. Evitando que se repitan penosas participaciones como las del día de ayer, que lejos de encontrar una respuesta madura, terminó en una batalla mediática en la que nada bueno nos llevamos, sino que fuimos fragmentados y por ende, derrotados (independientemente del resultado). Todo como prueba de la falta de diálogo y exceso de protagonismos individuales.

La Facultad requiere un cambio de paradigma. La verdadera voz de la comunidad estudiantil sólo podrá ser escuchada bajo la participación de los que pueden hacerlo y tienen un verdadero interés sin intromisiones partidistas. Las viejas y muy usadas maniobras políticas que operan en nuestra Universidad, solo podrán ser derribadas haciéndolas evidentes y denunciando aquello que afecte nuestra participación, voz y voto estudiantil.

«Por mi raza hablará el espíritu»

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