Noche de estrellas, el cine y su paso complicado por la modernidad parte 2

Entonces, la continuidad del arte se vio cambiada hacia espectacularidad, conmociones emocionales y expectativas grandilocuentes en los mensajes transmitidos, quizá por la perspectiva cambiante en todos los entornos sociales de esas épocas es que se generó gran popularidad por esta nueva forma de hacer cine, y durante mucho tiempo, eso estuvo bien, aunque muchas voces autorales se alzaban contra esas tendencias en general había un ambiente de aceptación y de conciliación entre pequeñas películas, grandes proyectos, crecimiento de la industria, elevación de nuevas estrellas y entretenimiento en una medida menor, útil, los mencionados autores de estos Blockbusters obtuvieron una aceptación y libertad inauditas, lograban mantener un punto de equilibrio, en esa época la academia cinematográfica dispuesta a premiar lo mejor de las artes audiovisuales en este rubro encontraban buenas opciones de atención a películas más autorales y artísticas junto con una sana atención a premiaciones de grandes proyectos altamente aceptados por la audiencia y sin perder su perspectiva artística, alcanzando un punto de crecimiento y entendimiento cúspide en los albores de este siglo, con las nominaciones y premios a la trilogía del señor de los anillos, un conjunto expectante de la grandilocuencia y el entretenimiento, aunque siendo Peter Jackson su director lograba mantener ese equilibrio entre forma y esencia que podía unir ambos vínculos al medio de transmisión que ya estaban perdiendo los dos anteriores super directores con Jurassic Park y la nueva trilogía de precuelas de Star Wars, parecía un muy buen momento, aunque ya la industria en el reflejo de sus premiaciones empezaba a tener observaciones críticas contra su «abaratamiento».

Tal vez fue por ésto que en presentaciones posteriores se marcaron tendencias casi tajantes a rechazar cualquier expectativa de presencia de este tipo de proyectos, incluso cuando tenían cualidades dignas y autoridad crítica, cierto hermetismo creciente por las posturas que se alejaban cada vez más se representaba en la gran ausencia de atención a algunas películas de la saga Harry Potter o la muestra de narrativa adecuada como la trilogía de Sam Raimi sobre el hombre araña, y de una forma más notoria por el desdén contra la notoria calidad del proyecto de Christopher Nolan (digno heredero de los mega directores) sobre el caballero de la noche, solo la trascendencia social en cierta forma agitada de la actuación de Heath Ledger logró darle una atención más notoria, pero nada más, las películas de superhéroes desde 2008 por los estudios marvel y después por DC y Warner solo hicieron que esta brecha aumentará más, y la poca perspectiva autoral presente pasaba desapercibida ante un público cada vez más sediento de espectáculo que de esencia o trascendencia, quizá por la misma forma en que esta generación ha crecido y percibe el mundo es entonces que se demuestran escisiones y un paso difícil del cine, y aún faltaban los impactos de esta década apenas por terminar (2011-2021) entre los más importantes está esta consolidación (marcada por sus ganancias de más de 2 billones de dólares) del cine comercial y sobre todo un elemento tanto económico como social; Netflix y el Streaming, entonces las diferencias aumentan y la parte importante del cine mismo se ve cuestionada con el hecho de salir o no salir de casa para recibir los mensajes, algo similar ocurrió con el inicio de la televisión, pero las series y acuerdos distributivos lograron amainar las dificultades, esto no ha ocurrido con las distribuidoras masivas por internet, y mientras no suceda así, la atención entre una y otra vertiente se verá más y más antagónica con la otra, los ejemplos claros entonces son la poca atención que cada vez más se le dedica a la entrega de los oscar, la premiación más importante de la industria, por no decir a cannes u otros fesstivales de alta trascendencia, pero de lejanía popular, los motivos mismos del cine se ven puestos en entedicho y complicaciones, y esto es lo que a su vez refleja la polémica por las declaraciones de Scorsese en noviembre del año pasado sobre el cine de superhéroes y espectacular al que no considera cine realmente, la pregunta está puesta en el aire y otro indicador contundente sobre la crisis es la baja audiencia en la premiación de la academia este año, la menor en su historia con tendencias a la baja, ¿El cine puede entretener y a su vez cambiar mentes y provocar reflexión y metamorfosis sociales? o ¿Debería enfocarse en empoderamientos autorales que cambien la psique de raíz y eleven la belleza artística?

En lo concerniente a la respuesta no se tiene un camino claro en estos momentos pero la opinión de un servidor es la siguiente: el cine como medio de distribución y de transmisión de ideas en carácter masivo tiende al espectáculo, necesitas atraer la atención de los posibles espectadores para entonces hacerlos pensar, para que puedan reflexionar, si se guarda ésto en una concha y se hace ermitaño el cambio la lentitud con la que podrá generar algo solo con ostracismo y contemplación artística, es necesario entender la naturaleza misma de algo maravilloso, el asombro, para la mente individual es sencillo relativamente tenerlo con belleza artística y esencia trascendente, pero las masas son diferentes, y si se quiere generar un cambio en ellas es necesario atraerlas y hacerlas soñar, y el acceso se desmitifica a su vez y adquiere mayor contexto y perspectivas con los medios múltiples, la opinión en radio, televisión, cine y streaming no es la misma, ni siquiera sobre un tema idéntico, se debe tener más apertura, una búsqueda de conciliación y entendimiento en lo que los medios de cualquier tipo siempre buscan, o así debería ser, la transmisión de mensajes y el cambio reflexivo de su audiencia, se justificarían así mismos con eso.

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