Un año de los más violento

Se fue 2019. Año de claroscuros donde la “transformación” y la “oposición” se atacaron hasta más no poder: señalamientos; agresiones en redes; fake news; etcétera. Un circo de mal gusto para la situación de violencia que se vivió en todo el país. Según El universal, de enero a octubre se sumaron 29 mil 574 víctimas por homicidio doloso y feminicidio en el país (https://www.eluniversal.com.mx/nacion/sociedad/2019-se-perfila-como-el-ano-mas-violento-desde-que-se-tenga-registro). También el sitio digital Debate dice en una de sus notas “A un año de iniciado el Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, el 2019 es ya el más violento en la historia de este país, con cerca de 29 mil homicidios dolosos y 833 feminicidios al cierre de octubre, aun cuando hace falta un mes por concluir y dos por contabilizar” (https://www.debate.com.mx/estados/2019-el-ano-mas-violento-en-la-historia-de-Mexico-20191203-0037.html). Por otro lado, el periódico Excélsior, menciona que el día más violento del 2019, fue el domingo 1 de diciembre -día del primer informe de gobierno de Andrés Manuel López Obrador- “con un total de 128 víctimas de homicidio doloso, el domingo 1 de diciembre se convirtió en el más violento en la historia del país, si se compara con las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP)” (https://www.excelsior.com.mx/nacional/diciembre-inicio-con-128-homicidios-el-dia-mas-violento-en-mexico/1351011).

Los números van en aumento. La esperanza populista de terminar con la violencia en seis meses -así lo declaró en campaña- quedó en demagogia. El presidente le da “al mal tiempo buena cara” y sus seguidores a las malas cifras buenas acometidas. La estrategia de pacificación no ha dado los resultados esperados. Los grupos del crimen organizado se han beneficiado del “abrazos no balazos”, pues la política de seguridad no tiene ni pies ni cabeza. En un artículo publicado en Sin embargo, el 17 de septiembre del 2019, el periodista Ricardo Ravelo (especializado en crimen organizado) comenta acerca del tema “Hay una autoridad gubernamental, hay una Fiscalía y hay policías; pero estas están al servicio del narcotráfico. Lo mismo pasa en Guerrero y en Michoacán, donde hay vacíos de estado porque no se aplica la ley; porque aun conociendo quiénes están vinculados al narcotráfico, el gobierno federal no actúa para desmantelar a los grupos criminales ligados a la política” (https://www.sinembargo.mx/17-09-2019/3644444).

La nula capacidad en la implementación de un estado de derecho y una reforma a nivel institucional de los cuerpos policiacos: municipales, estatales y federales, que depure, incentive y modernice todo el organismo de seguridad parece no tener importancia. Por el contrario, el gobierno tiene puesta toda la fe en la Guardia Nacional, integrada por efectivos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA); la Secretaría de Marina (SEMAR) y la extinta Policía Federal (PF), en operaciones durante los sexenios de Felipe Calderón (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018). Esta acción improvisada no atiende el problema de raíz y tampoco es viable para contener a los criminales.

Los sucesos hablan por cuenta propia: 19 cuerpos colgados de puentes, desmembrados y embolsados hallados en Uruapan, Michoacán el 8 de agosto (https://www.sinembargo.mx/08-08-2019/3625559); 29 muertos por ataque a un bar en Coatzacoalcos, Veracruz el 27 de agosto (https://www.animalpolitico.com/2019/08/ataque-incendio-bar-coatzacoalcos-veracruz/); el enfrentamiento entre la policía comunitaria de Tepalcatepec y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que dejó como saldo 9 personas abatidas en los límites de Michoacán y Jalisco (https://www.sinembargo.mx/31-08-2019/3637871); la batalla de Culiacán el 17 de octubre, donde penosamente los delincuentes situaron en indefensión al gobierno federal y estatal (https://autonomomexico.com.mx/2019/10/29/la-batalla-de-culiacan-el-fin-del-estado/).

Así se va 2019: con un país bañado en sangre de norte a sur; con la coronación del Cártel Jalisco Nueva Generación, como organización hegemónica; con un intocable Cártel de Sinaloa y con un Secretario de Seguridad Pública gris e incompetente. Es tiempo de replantear el contexto de inseguridad que devasta a la ciudadanía mexicana y hacer un llamado a la unidad. Gobierno estatal y federal, deben articular un auténtico modelo de seguridad que logre legitimidad y viabilidad a largo plazo. Por el momento un nuevo año está por empezar. Dejemos los festejos para otra ocasión y trabajemos por el mañana.

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