Con M de…

En un querido lugar, dónde dulcemente vagando a pasos lentos con un silencio sagrado, la sangre corre, el terror invade todos los sentidos y la necesidad de sobrevivir se apodera de las prioridades, reunirse con alguien puede transformarse en una necesidad de encontrarlo…

Y eso quiero… encontrarte, reunirme contigo, cobijar las esperanzas irreales en las estrellas, en su lugar. Mirar las pupilas danzantes que reflejaban el mundo en una especie de trance alejado de toda violencia.

Las formas más puras de vida se fueron a través del tiempo, se alejaron como nubes en el cielo, con un movimiento que parece irreal y nos deja en soledad; como los días gloriosos de paz que no volverán.

En este estilo de vida de indiferencia, alguien encontró sentido a la suya creando violencia, estrangulando con una cadena, envenenado, arrojando la sangre por el fregadero. No es humano, no es persona… Es un monstruo.

Esos monstruos te arrebataron… No había un porque; nos llenaron de dolor, de rabia, de conciencia… lloramos mientras, gustosos, dicen: «No me arrepiento, si salgo lo seguiré haciendo […] Prefiero que mis perritos se las coman a que ellas me sigan robando el oxígeno». No es humano.

¿Y el derecho, nuestro eterno justiciero? Haciendo lo opuesto. Nos ha convertido en incomprendidos, no es la primera vez que pasa.

Solo nos queda recordar a los inocentes que se desvanecieron mientras ellos los vieron morir. Las asesinaron. Los fantasmas están esperándolos, recibir su muerte será su venganza, no debieron ser ellas, no debió de ser nadie.

Despierta y date cuenta que debiste ser tú, pudiste ser tú, habrías sido tú.

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